La manda de Miguel Grau quedó implícita en el quirógrafo escrito con su sangre el 8 de octubre de 1879.
No tenemos conocimiento que Miguel Grau hiciera un testamento ológrafo, o en sobre cerrado o notarial. En verdad nunca hizo falta tal documento porque podemos afirmar que toda su vida fue su testamento, escrito y rubricado con su sangre el mismísimo miércoles 8 de octubre de 1879.
Podemos afirmar que Miguel Grau con su vida congruente y monolítica en todas sus facetas, dejó una “manda viva e imperecedera”, no escrita, para todos los que hubieran de ser parte de la Armada Peruana, de la Marina de Guerra del Perú, tanto su personal militar y el civil. El “ethos naval” exige actitudes y actos de quienes cultivan la “unidad de vida” y no se dejan llevar por corrientes de moda u opinión.
Esto es que indudablemente para ser todo un caballero o toda una dama no es necesario pertenecer a tal o cual institución… La Marina de Guerra del Perú sí lo exige. Exige bonhomía que en la última edición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua española dice significar: “Afabilidad, sencillez, bondad y honradez en el carácter y en comportamiento”.
La calificación axiológica o de valores se hace de las personas singulares y no de una organización, en este caso, nuestra Marina. Se juzga las actividades de las personas que se mueven en el ámbito de la Marina de Guerra del Perú: precisamente esa es la “manda” de Miguel Grau, hasta el fin de los tiempos: que todos los que visten el uniforme naval asuman como esencial y primordial responsabilidad esforzarse por ser personas virtuosa.
Solamente podemos hablar de los valores, es decir, virtudes, de una Institución, de modo analógico, ya que las Instituciones no son sujeto pasivo de atribución ética o moral. Formar en Valores es una expresión utilizada muchas veces, pero sin darle el contenido entitativo correcto no es otra cosa que: formar en la adquisición de virtudes. Virtud es la buena cualidad de la mente que permite la pronta y eficaz ejecución de un acto singular.
La Armada Peruana tiene como leit motiv (en alemán intención o motivo rector, que conduce los actos de las personas singulares) formar a su personal, como si fuera una joya, que no se hace con un cuño, sino que se engastan, con cuidado, las gemas (las virtudes), para que sepan administrar responsablemente su propia e íntima libertad, también personal para poder servir a la Institución, a la Armada, y a través de ella al Perú.
Esta es la Manda de Miguel Grau implícita en el quirógrafo escrito con su sangre el 8 de octubre de 1879. Por este motivo, la Armada Peruana esta siempre al día, ya que demanda de todo su personal, militar y civil un comportamiento singular congruente. Inconmensurable e inefable la legado de Grau, para siempre.